viernes, 25 de febrero de 2011

Inútiles Predicciones: Analizando los Nominados al Oscar

Este domingo se entregan los Premios de la Academia. ¿Para que decir más?
Analizaremos, hasta donde nos de tiempo, las películas nominadas. Ya reseñamos Temple de Acero de Joel & Ethan Coen. De magnifica factura, algo inferior a obras anteriores... ¿Por qué no obtuvieron tantas nominaciones el año pasado con A Serious Man? Tal vez sea puro antisemitismo, tal vez en la academia no les guste mucho ponerse a pensar...
Me gustaría que Jeff Bridges se uniera a Spencer Tracy y a (gesto de asco/aburrimiento) Tom Hanks como el tercer actor que recibe dos premios de la academia dos años consecutivos. Su actuación es magnifica y, sicneramente, Colin Firth me cae de la soberana chingada (con todo respecto). Claro que Hailee Steinfeld se roba la película, y no estaría mal que se llevara la estatuilla por mejor actriz de reparto. En la categoría de película y dirección mejor no apostemos, porque 1) los Coen se llevaron ambas hace poco (por No Country for Old Men) y ya entonces fue una verdadera sorpresa y 2) es obvio que la competencia está entre The Social Network y (expresión de infinito tedio) The King's Speech.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Amanecer [Sunrise]


Amanecer
Sunrise
F.W. Murnau
[20th Century Fox, 1928]
10.00

Amanecer comienza y termina siendo un film noir tirándole a melodrama. Hay una femme fatale, un hombre atormentado por la tentación y una posible víctima. La historia intenta (y logra) ser tan universal que los personajes no tienen nombre. El hombre, la esposa, la mujer de la ciudad. Es planeado un asesinato, el hombre y su esposa en el bote, “Vamos a dar un paseo por el rió”, un perro aumenta la tensión, él no puede hacerlo. Llegan a la otra orilla, ella huye despavorida. Él la persigue, suben a un tranvía, llegan a la ciudad. Entran a una iglesia, donde una boda se está llevando a cabo. Él rompe en llanto, culpable, liberado. Ella lo perdona. Entonces la media hora (aprox.) más dulce de la historia del cine es puesta en escena. Los (re)enamorados recorren la ciudad, campesinos fuera de lugar. Un salón de belleza, un estudio fotográfico, un feria de escenario futurista que recuerda a Metrópolis. El mundo nunca fue tan sencillo: slapstick, malentendidos, comedia física. Un gag genial seguido por otro. Toman el camino corto a casa. Hay una tormenta, ella cae al agua. ¿Será una revancha del destino? ¿Un mensaje de que después de todo realmente el amor está perdido?
No les contaré en que termina.
Esta es una de esas cintas que todo mundo recomienda. O, aclararé, que todo mundo que dice saber de cine, recomienda. Murnau había hecho carrera en el cine alemán. Traía a sus espaldas nada más y nada menos que Nosferatu y The Last Laugh, celebre por ser la primer cinta que prescindía de títulos que ayudaran a explicar la historia. Un ejemplo de la importancia que le daba a la imagen por si misma. Esto es obvio a lo largo de esta cinta: la cámara rara vez permanece quieta, fluye y baila con inusitada gracía, trabajo majestuoso de dos directores de fotografía: Charles Rosher y, sobretodo, Karl Strauss. La secuencia en la ciudad es el ejemplo más obvio. Con un maravilloso efecto artesanal seguimos a la pareja mientras los autos atraviesan el cuadro delante y detrás de ellos.
Situada en un momento clave de la historia del cine -cuando el cine mudo logró su punto más alto, sólo para prepararse para su desaparición-, la película es un ejemplo claro (comparado con La Pasión de Juana de Arco o The Last Command) de lo que aquellos directores europeos de finales de los 20’s intentaban: que la cámara hablara por si misma, que capturara le esencia de los actores/personajes y que fuera capaz de transportarnos a un mundo en ensueño. Lástima que el sonido los tomó por sorpresa. Dios te maldiga The Jazz Singer

[Lástima que acabo de ver esta película, de haberla visto antes sin duda la hubiera incluido en el Top Ten del 14 de Febrero]

lunes, 21 de febrero de 2011














Ev'rything it's so sad...
no friends, no lovers, no hopes
just a shadow hangin' over my drink,
over my gin milkshake...

miércoles, 16 de febrero de 2011

5 Razones por las que tendré miedo de ir al cine este año

El 2010 fue un mal, mal año para el cine. Sólo una película de la que valiera la pena hablar (Red Social), otras que fueron sobrevaloradas ad nauseum (Toy Story 3, El Origen), secuelas aún peores que las anteriores (Eclipse), remakes innecesarios (Karate Kid, Pesadilla en la Calle Elm) y las desgracias alcanzan una lista interminable...
Y le peor del asunto, el 2011 no pinta nada, pero nada bien. Estos primeros meses han traído una que otra buena sorpresa (True Grit, Black Swann) pero nada extraordinario. Pero lo que se ve en el horizonte no es muy alentador. He aquí las 5 razones que me hacen decir esto:

01. Transformers: Dark of the Moon.

¿Por qué otra? Dios, si existes, haz algo de inmediato...


















02. Piratas del Caribe: En mareas misteriosas

Lo mismo que en el caso anterior...


















03. Fast Five

Lo mejor es el detalle de atiborrar el póster con nombres de actores desconocidos/pésimos.

















04. Kung-Fu Panda

Llevando el peligroso prototipo del gordito simpático hacia una nueva década. Y miles de niños diabéticos se sentirán aliviados (e identificados).
















05. Breaking Dawn: Part I

¿Dos pu*** partes? Si. En la primera parte veremos a Bella sollozando por cuarenta minutos ininterrumpidos. En la segunda por fin se darán cuenta que hay más cosas en la vida que decidir con quien coger... Oh, no. Eso es poco probable. Fútil, inútil existencia... Sartre tenía razón.













Al menos no se prevé una secuela más de los Fockers... algo se gana.

Temple de Acero [True Grit]


Temple de Acero [True Grit]
Dir. Joel and Ethan Coen
[Paramount, 2010]
9.0

La revisión de la historia es un fenómeno sencillamente explicable: uno se cansa de escuchar y ver lo mismo una y otra vez. Es por eso que los clásicos, lo héroes y los mitos van girando en una rueda que se adapta a cada circunstancia. En lo que ha cine se refiere la visión revisionista tiene más auge que nunca. Las películas de Hitchcock se analizan con cuidado excesivo, se prefiere a Godard por encima de Truffau. Cada toma de Welles es una maravilla, Raging Bull es quizás la mejor cinta de la historia. Es obvio: el paso del tiempo. Ahora la incorrección política de decir fuck cada cuarenta segundos es insignificante, la imagen del en-su-tiempo-infravalorado Welles no tiene paralelo en su romanticismo en la historia del cine y cuántas veces podemos ver El Padrino sin llegar a aburrirnos.
Por otro lado las ideas parecen agotadas. Debemos rogar, suplicar, por cintas originales, que traten temas frescos, que nos pongan en pantalla imágenes que no nos provoquen cierto deja-vu. El año pasado sólo tuvimos una, Red Social, y deberemos esperar a que críticos y público comiencen a procesar su impacto en la próxima década. En cambio, tuvimos al menos una docena de remakes, de los aceptables (Karate Kid) a los francamente funestos (Pesadilla en la Calle del Infierno) y el doble de secuelas. El cerebro de Hollywood ha perdido una neurona de más.
De vez en cuando claro, no todo está perdido, algún remake inteligente llega a la pantalla. True Grit es el caso. En un intento por filmar una versión mucho más fiel al libro de Charles Portis, y alejados a cuatro millas de la versión de 1969 (por la que, en una de tantas injusticias, John Wayne ganó el Oscar), los Hermanos Coen han realizado una película inteligente, aunque poco ambiciosa. Tal vez se un homenaje respetuoso al mas americano de los géneros. O quizás un intento por demostrarse a si mismo que pueden hacer buen cine ajenos a sus excentricidades y típico humor negro.
La historia es simple. Mattie (Hailee Steinfeld, que realmense te lleva la película entera) busca vengarse del asesino de su padre. Para lograrlo contrata al marshall Rooster Cogburn (Bridges), famoso por su actitud sanguinaria. Ambos emprenden la búsqueda de Tom Chaney (Josh Brolin) por territorio indio (¿o debo decir nativo americano? Nah, tonterías.). Y la historia del odd-couple que termina en amistad entrañable, uno de los más viejos clichés del cine, es puesta en marcha. Claro que el duo debe soportar/agradecer la interferencia/ayuda de LaBoeuf , un ranger de Texas que va tras el mismo objetivo.
Nada aquí es sorprendente. Simplemente está perfectamente ejecutado. Los tiroteos no son sangrientos, como podríamos haber esperado de los Coen. Y uno siempre sospecha lo que pasará en la siguiente escena. Pero, gracias a un guión competente y una sólida dirección la película se salva de la ignominia con gracia y estilo. Con otro director tras el timón todo esto hubiera sido más cursí: la niña no hubiera perdido el brazo y seguramente habría sido adoptada después, por el marshall ennoblecido por su cariño y coraje. Demos gracias entonces de que la hicieron los Coen.

La Profecía [The Omen]



La Profecía [The Omen]
D: Richard Donner
[20th Century Fox, 1976-2008]
8.7

¿Se han dado cuenta de cómo cada década exige su propio tipo de cine de terror? Los 30’s y sus clásicas criaturas -Frankenstein, Drácula-, los 50’s y sus criaturas del espacio, los 80’s y sus asesinos seriales. Pero en los 70’s la amenaza era mucho más inasible: el demonio. Belcebú, Satanás, diablo, chamucho, como gusten llamarle. El Exorcista comenzó la tradición con sus litros/kilos de vómito verde y esta joyita infravalorada -La Profecía [The Omen, Richard Donner 1976] siguió con la tendencia. Esta es mucho más tradicional que aquella, la trama de hecho nos hace sentir en casa, precisamente porque sabremos de antemano que pasará. Obvio, profecía igual a anticristo igual a hijo del diablo igual a muchas referencias a la biblia. De hecho está tan ubicada en la tradición clásica que una de sus más longevas estrellas es el protagonista: Gregory Peck. Pero la magia no está en las ideas. Sino en la ejecución. No hay un momento en el que nos sospechemos que la desgracia se asoma. Cuando el embajador norteamericano en Reino Unido (y padre del devil’s child) se embarca en uan travesía por toda Europa buscando como deshacerse de la maldición, acompañado por un fotógrafo más suspicaz (y perspicaz) que él, la acción y el suspenso se ponen a la orden del día, y cada escena es más estremecedora que la anterior.
El secreto está en que la cinta está a medio camino entre la modernidad y la era dorada. El ritmo trepidante antecede al cine moderno, pero el tomarse la molestia de definir bien la trama, sustentarla inteligentemente y desarrollarla sin excesos bebe necesariamente de la tradición del cine norteamericano de los años 70’s . La verdadera golden age del cine.
Esta edición en blu-ray contiene, claro, ventajas adicionales. La imagen es estupenda (claro, es 1976, no esperen una imagen 100% nítida) y los extras son jugosos. Tres comentarios de audio, y un par de vistazos a la producción (uno de ellos, que contiene anécdotas del director respecto a la filmación, está en alta definición) hacen de La Porfecía en blu-ray una experiencia redonda.


martes, 15 de febrero de 2011

Wire - 154




Wire
154
[Harvest, 1979]
9.2

Debo reconocer que tuve un hard time reseñando en este disco. Lao escuché por primera vez hace una semana, exactamente. Y debo reconocer que se perdió en el background. Pensé que esto no le hacía justicia a Wire, uno de esos legendarios nombres del post-punk, y decidí escucharlo de nuevo, ésta vez completamente atento a cada acorde. Bueno, a cada nota… bueno, a cada sonido. Es difícil de clasificar. Y eso es una delicia. Me remite a Joy Division (su debut Unknown Pleasures no es por casualidad del mismo año) pero mucho más cerebral. Una rola me recordó a Talking Heads.
Wire, por si no lo saben, fue una banda londinense, cuyo debut (Pink Flag) apareció en medio del alboroto punk del 77. Entre ese año y el 19 publicaron tres discos de estudio que son objeto de culto y leyenda. Evolucionaron rápidos los cabrones y por eso tal vez, quemaron todos sus fusibles antes de tiempo.
154 se titula así porque (según ellos) era el número de gigs en los que habían participado. Es un disco desigual, con muchas ideas a medio cuajar. El lp original venía acompañado con un EP experimental. Asi que las últimas 4 rolas son aún más radicales que las 14 primeras, entre las cuales se hallan verdaderas joyas. I Should heve Known Better (nada que ver con la canción de The Beatles) es una conexión perdida entre The Velvet Underground y (de nuevo) Joy Division. Me recordó (y en general todas las canciones de este mismo tipo en el disco) The Gift, el segundo tema de White Heat/White Light. “A Touching Display” es algo asi como un jam post-punk/industrial. Y las rolitas (lo digo así porque son muy breves, típico de los dos primeros discos de l banda) más accesibles como “The 15th” o “Map Ref. 41ºN 93ºW” son clara influencia de todo el sonido “college” de los 80’s.
Este es uno de esos discos que se deben escuchar. Referencia innegable. Al final te quedarás con ganas de volver a escuchar una que otra rola. Y puede que hasta una que otra críptica lírica te aprendas.