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viernes, 26 de agosto de 2011

Canciones desgastadas y otras desgracias.



Uno de mis grandes temores, como melómano confeso y descarado, es llegar a ese momento donde la sed musical se calma escuchando un y otra vez la misma música. Lo he visto, lo he vivido de cerca. Vivo rodeado de gente que conoce un nuevo grupo/solista/compositor cada dos años. Gente que se aferra a sus descubrimientos musicales como a un salvavidas amarillo. Personas que una vez que han encontrado a su grupo no escuchan otra cosa, porque el resto debe ser basura. Nunca lo sabrán, porque rara vez escucharán algo nuevo. Esto es casi tan malo como el fenómeno opuesto, aquel en el que las personas van cambiando de preferencias musicales tal como las tendencias, provenientes de los peores sitios -tv, radio-, se los indican. En ambos casos se pierde mucho, uno se niega a si mismo la posibilidad de conocer multitud de grupos, canciones y discos que están ahí, esperando en todos los confines por oídos ansiosos.

Ambas actitudes son parte de algo mucho más complejo: la forma de ver al mundo, la manera de apreciar el tiempo. Los obsesivos por lo nuevo, los que siguen la moda religiosamente, los que no miran al pasado porque el presente es lo único que importa, los que harán cualquier cosa por pertenecer al ahora, al en-este-momento. No tienen gustos propios, no tiene, opiniones verdaderas, seguirán la corriente, aceptarán cualquier cosa mientras se pueda llamar nueva. Consumirán los mimos una y otra vez, sin estar conscientes del eterno reciclaje.

Sus contrarios viven anclados al pasado. Los mismos adictos a la nostalgia que consideran que cualquier cosa pasada fue mejor, por el simple hecho de que eran más jóvenes. Son los que logran que grupos y artistas que no debieron existir en su momento, resuciten de sus tumbas de inmundicia. Gracias a ellos los reencuentros mancillan son su rancia desesperación el panorama musical, de por si anémico y pobre, cada año.

Todo es lucro, tan fácil como eso. Unos apuntarán a los adolescentes desesperados por encajar, por tener modelos plásticos que seguir; otros a los nostálgicos enfermos del presente, que añoran los horribles estilos de los 80's y 70's porque por más ridículos que fueran los peinados, por ejemplo, aún tenían cabello que peinar...

Y la música sufre de sus delirios y urgencias. Las canciones se repiten ad nauseum, pasando de ser el soundtrack de una generación al recurso fácil de spots y campañas publicitarias. Los recuerdos se enturbian, se diluyen, se adulteran. Al final nostálgicos y tendenciosos caen en la misma trampas, convencidos de que lo escuchan es lo mejor, por la ridícula tautología de "esto es lo nuevo" y "esto es lo clásico". Ambos lucros son igual de perjudiciales para la justa apreciación de la música. Ni todo pasado fue mejor, y el presente sólo es inevitable.

Después de este preámbulo bastante preachy aquí va una selección de canciones que, para mi muy personal gusto, ya están más que desgastadas por la excesiva repetición, por la sobre exposición en medios masivos y porque algunos simplemente se niegan a aceptar que ya no es 1991. Canciones que en su momento fueron buenas, o al menos aceptables, pero que ahora han pasado a ser meros accesorios, pretextos para hacer el ridículo cantando a gritos en un bar o pobres reemplazos de sentimientos y emociones reales.

01. "Smells Like Teen Spirit" Nirvana.


Buena canción, irresistible. El riff que todo puberto con erecciones involuntarias y acné quiere aprender en cuanto tiene en sus manos una guitarra. Y no es difícil hacerlo. Pero... después de escucharla cientos de veces, en bares, antros, fiestas, bautizos, bodas, misas negras, orgias y demás ágapes y convites ya ha perdido sentido. Lejos de ser una canción de rebelión y angustia adolescente a pasado a ser el pretexto perfecto para que ñoños y geeks se sientan peligrosos y complicados por unos 4 minutos.

02. "Hotel California" Eagles.


Bob Dylan dijo alguna vez que as canciones de Eagles son buenas, "pero predecibles, siempre sabes que va a seguir." Sin duda alguna Eagles marcó época, para bien o para mal (yo me inclinó por afirmar lo último), pero su música estaba sobre-producida, nada parece espontáneo, cada segundo parece salido de un instructivo que unos tipos bien intencionados siguen para ambientar las fiestas de reunión de cuarentones obesos que recuerdan sus años de la prepa, cuando aún podían ver sus penes. Pero, carajo, la canción es buena, aunque miles de ingenuos se tomen la letra en serio, aunque cientos de desempleados intente buscar referencias satánicas y aunque no haya mp3 pirata de "Éxitos de Siempre" que no la incluya. Resumamos todo en la inmortal linea de The Big Lebowski "I hate the Eagles, man!"

03. "Yesterday" The Beatles.


El mundo se divide en dos: los que creen que Yesterday es una profunda muestra de la maestría de Paul McCartney (el único del grupo involucrado en su creación, por si no sabían, novatos) y una profunda reflexión de la agonía del amor perdido, y la gente que tiene sentimientos e ideas propias (y reales). Yo no la considero ni siquiera una buena canción. La letra y la melodía sin simplistas, no simples, ni sofisticadas. Y después de miles (literalmente) de versiones y de que prácticamente todo mundo se sepa la letras pues... es como la tipa que ha salido con todos en tu grupo de amigos: sirve para pasar el rato, pero no debes tomártela en serio y si lo haces, eres peor de lo que creías.

04. "Blowin' in the Wind" Bob Dylan.


Santa madre de dios... Esta suena hasta en la misa. Con una letra a años luz de la original, la siempre innovadora iglesia católica mexicana la adopto como un bonito himno que niños y adultos pueden entonar con entusiasmo cada domingo. Una razón más para volverse ateo...

05. "Sweet Child o'Mine" Guns n' Roses.


Otra canción que una basura que la nostalgia elevo a los altares (simbolicamente, no como la anterior, en cuyo caso fue literal). Ok, la primera vez el riff es asombroso, pero después de los 3 minutos llegas a la conclusión de que las canciones no pueden basarse solamente en riffs poca madre. La letra es romántica... en un nivel cartita de amor de secundaria, y como que los últimos minutos salen sobrando. Ya sabemos que Slash toca(ba) bien la guitarra, pero ¿tenía que echárnoslo en cara de una forma tan tediosa? Claro que fingir que te gusta la canción -lo cual es deporte nacional, creo yo- te puede traer beneficios, como ligar con pseudo rockeras de tatuaje en el pecho y piercing en el clítoris. Se los digo por experiencia.

06. "Creep" Radiohead.


Hay dos tipos de personas en el mundo: las que se dicen fans de Radiohead y sólo han escuchado esta canción y los que han escuchado más de 20 canciones en su vida. De nuevo, un buen riff, una ejecución competente de todos los miembros del grupo, pero... la letra es ya un cliché de la ya (afortunadamente) desaparecida era grunge. Si, si, sufres mucho lo sabemos, nadie te entiende, nadie te comprende, por eso no miras a nadie a los ojos y no has tenido sexo en diez años, ¿pero por eso debemos soportar que vivas encerrado en los 90's, usando playeras con la cara de Cobain impresa y coreando "i'm a creep, I'm a weirdo". Nah, basura.

07. "We Are the Champions" Queen.


Oh dios. ¿Por dónde empezar? Hasta en torneos de fútbol de séptima división suena esta canción mientras se "corona" al equipo campeón. Creo que todo ser humano tiene derecho a sentir el dulce sabor del triunfo, aunque sea en un campo de fútbol llanero, pero ¿tenían que arruinar una canción como esta? ¿No podrían usar una canción de Pitbull que fuera más acorde con su presupuesto, su nivel social y su cultura? No arruinen nuestra música sólo porque alguien más arruinó sus vidas, no tenemos la culpa de que hayan nacido en Ciudad Neza...

08. "Y Nos Dieron las 10" Joaquín Sabina.


-¿Eres fan de Sabina?
-Si.
-¿De sus canciones, cuál es tu favorita?
-Ésta de "Y nos dieron las diez".
-Ah, entonces no has escuchado otra...

El alcohol no sólo arruina vidas, también arruina canciones. Esas canciones que nos encanta gritar mientras bebemos por despecho coraje o simple aburrimiento, son las que terminan más desgastadas. Y si un mariachi se sabe de memoria una canción es el peor de los augurios. Decenas de supuestos seguidores de Sabina cantan esta canción en karaokes, cuando la botella de tequila va a menos de la mitad y la vergüenza y el pudor van a parar a sitios muy oscuros. Y que el propio Sabina la haya interpretado a dueto con Roció Dúrcal termina por marcarlo como el momento más ignominioso de su repertorio.

9. "Imagine" John Lennon.


Sin duda alguna la mejor de las canciones de esta lista... por eso es el caso más triste. Resulta interesante especular como hubiera reaccionado el propio Lennon al ver su canción usada para todos los fines posibles, como los actos benéficos donde los famosos parecen decir "vean, somos ricos, hermosos y mejores que ustedes... pero a veces recordamos que existen". Su mensaje es, o intenta ser, inmortal, atemporal, universal. Pero después de cuatrocientas mil reproduciones y una número cercano de versiones todo suena a cliché. Si, claro, paz, amor, buenas intenciones. Vestir de blanco y fumar mota no va a cambiar al mundo. Mejor escuchemos Revolution o Gimme Some Truth.

10. __________________ (insertar el nombre de tu canción favorita).

Seguramente tu canción favorita es producto de una decisión poco creativa y original. Seguramente será el éxito que todos tararean camino al trabajo, la canción de la que todo mundo está harto, pero que no pueden evitar escuchar. O algún oldie que en determinado punto será usado para un comercial de detergente, refresco o seguros de vida. Si, tu canción favorita seguramente es una mierda y seguramente la has escuchado tanto que está más gastada que los chistes y/o frases que usas en cada fiesta.


miércoles, 24 de agosto de 2011

St. Vincent: "Actor Out of Work"




St. Vincent
"Actor Out of Work"
[4AD, 2009]

You're a supplement, you're a salve
You're a bandage, pull it off
I can quit you cut it out
You're a patient, iron lung

You're a cast signed broken arm
You're an actor out of work
You're a liar and that's the truth
You're an extra, lost in the scene

You're a boxer in the ring
With brass knuckles underneath
You're the curses through my teeth
You're the laughter, you're the obscene

You're a supplement, you're a salve
You're a bandage, pull it off
I think I love you, I think I'm mad

You're a cast signed broken arm
You're an actor out of work
I think I love you, I think I'm mad

You're a boxer in the ring
With brass knuckles underneath
I think I love you, I think I'm mad

martes, 14 de junio de 2011

Tocando Fondo...

Últimamente eso de "homenajear", "samplear" o recurrir a fórmulas, ritmos y procedimientos que han funcionado en el pasado, es algo muy común en el mundo del entretenimiento. Puedo entender, entonces, que el mundo de la música indie recurra al anteriormente vilipendiado mundo de la música disco y al techno de finales de los 80's para inspirarse, puedo entender también que el cine busque fuentes donde beber en el nostálgico mundo adolescente de la década de los ochentas, pero... ¿es necesario revivir cosas que en su momento ya dejaban mucho que desear, por o decir que eran una total y completa basura?

Es obvio que ese adagio bíblico de "no hay nada nuevo bajo el sol" es más válido que nunca, que remakes, refritos, adaptaciones, actualizaciones y demás eufemismos son aplicados para la reutilización descarada de lo que ya ha funcionado actualmente. Pero una cosa es reclicar el plástico del que está hecho un pañal y otra cosa es ponerle el mismo pañal lleno de mierda (perdonen mi francés) al mismo bebé. Algunas cosas desde un principio eran malas, muy malas, y no merecen ser rescatadas del olvido al que estaban destinadas por derecho.

He aquí el mejor ejemplo:


Tenemos aquí el éxito -si, lamentable e increiblemente lo fue- "Lambada" del grupo/artista (?) Kaoma de, supongo, Brasil. Creo que hasta una película (!) inspiro este ritmo. El ritmo es pegajoos, de la misma forma asquerosa que lo es un chicle masticado que se te pega en el zapato y tarda semanas en desprenderse del todo.

Pero claro, porque sacar provecho de algo una sola vez, reusemos, por el bien del planeta, y de los bolsillos de las melodramáticas compañías musicales:


Aquí tenemos a la "cantante" Jennifer Lopez haciendo un "dueto" con el ¿cantante? ¿reggaetonero? ¿mc? ¿vendedor de autopartes robadas? ¿drug-dealer? Pitbull rescatando del olvido el glorioso (notese la sobredosis de sarcasmo) de Lambada. Pero seamos tolerantes, después de medio kilo de cocaína, esta canción se asemeja a cualquier rola de The Beatles, no seamos tan intolerantes.

Y por último viene el plagio del plagio, la copia de la copia, el desecho del desecho:


¿Y qué más podemos decir? ¿cómo justificar esto? Y lo pero de este último video es la falta total de respeto por su "público". ¿Acaso Don Omar no sabrá que el sector al que aspira llegar su "música" no vive en mansiones a orilla de la playa, ni celebra fiestas con copas de champagne, ni se ve bien vestido de blanco? No creo que en las favelas de Brasil, ni en los barrio más miserables de Puerto Rico ni en Tlalnepantla hayalguien capaz de identificarse con el tipo de vida que describe el video.

Y me preocuparía que algún fan de Don Omar o de Pitbull o de Jennifer Lopez se sintiera ofendido por mis opiniones, pero me alivia el recordar, que la mayoría no sabe leer ni escribir. Gracias.

domingo, 12 de junio de 2011

The Pitchfork 500: "Rockaway Beach" de Ramones.



Ramones
[Dee Dee Ramone]
disponible en "Rocket to Russia" [disponible en Sire, 1978]


Un año antes Ramones inventó el punk. Y con eso podríamos dejar de hablar de este grupo de Queen y quedarnos satisfechos.

Y es que según Dee Dee Ramone, por aquel tiempo todo lo que sonaba en la radio era malo "Captain $ Tenille y toda esa mierda", así que junto con Joey, Tommy y Johnny formó un grupo, tomando el nombre del alias que usaba Paul McCartney en los hoteles cuando The Beatles estaban de gira y volviendo de manera ruidos a la estructura básica del rock de los primeros años. Tres acordes, letras directas, nada de mamadas. Sin solos, sin virtuosismo, música D.I.Y., que cualquiera con un guitarra y muchas ganas podría hacer.

Claro que lo mejor de Ramones está en su disco debut del 76 -Blitzkrieg Bop, Beat on the Brat, I Wanna Be Your Boyfriend- pero esta rola de tercer ábum "Rocket to Russia" ejemplifica lo que Ramones hizo por el mundo de la música a finales de los 70's. The Clash, Sex Pistols, The Jam, Wire, et al, no hubieran podido ser posibles sin este grupo americano.

Ver También: Ramones: Blitzkrieg Bop, Ramones: I Wanna Be Your Boyfriend, Ramones: I Wanna Be Sedated

jueves, 9 de junio de 2011

Stephen Malkmus and The Juicks - "Senator"



Stephen Malkmus and The Jicks
Mirror Traffic [disponible a partir del 23 de Agosto a través de Matador Records]

Resulta irónico que sólo hasta ahora, a través de un proyecto posterior de uno de sus miembros y bajo la producción de Beck, me de cuenta de la tan alabada influencia de Pavement en el mundo de la música indie. Senator me sólo suena peligrosamente cercana a Gold Soundz, la quintaesencia del sonido Pavement, sino también a The Strokes o Arctic Monkeys, a los cuales, no por nada, les tocó la carga (¿privilegio?) de ser los sucesores del grupo de Malkmus en la década pasada.

Y esa línea de "what the senator wants is a blowjob" simplemente es priceless.

[Click derecho sobre el título de la rola y Guardar enlace como... para descargarla en MP3]

miércoles, 8 de junio de 2011

Super Wild Horses - "Black Book"


Super Wild Horses
Boomgates 7" [Goner, 2011]

Personalmente hay pocas cosas que encuentre tan placenteras en lo que a música se refiere como mujeres haciendo garage rock. Esa mezcla de voces femeninas, rebeldes pero infantiles, con un despreocupado fondo musical que parece ser producto de una sol toma, remiten a mejores tiempos. Una nostalgia borrowed, como se dice ultimamente.

[Click derecho sobre el título de la rola y Guardar enlace como... para descargarla en MP3]

Chelsea White - Mer



Chelsea White
Ἀποκάλυψις [Pendu Sounds Recordings, 2011]

Para los que andan sedientos de sonidos nuevos... un poco de doom folk directo de Grecia.

martes, 24 de mayo de 2011

Death of the Album


Soy uno de los pocos que sigue comprando discos, y lo seguiré haciendo en cuanto me sea humanamente posible. Aunque reconozco que soy más afecto a escuchar canciones sueltas, en completo desorden a través de playlist en mi Ipod o en iTunes, también confieso que no hay nada que me llene más, musicalmente hablando, que tener un buen disco entre las manos. Jamás sompraré un disco o un canción en formato digital, creo que me sentiría ultrajado. Llámenme anticuado pero pagar por algo que no podrá estar entre mis manos me parece un castillo en el aire.

Los discos tienen un lugar privilegiado entre mis pertenencias. Es de las pocas cosas que trato con un orden excesivo. Los ordeno por orden alfabético, por tipo de presentación (estuche sencillo de plático, caja de cartón, box.set, etc) y a veces por géneros. Re-clasificarlos es uno de mis placeres primarios y una forma infalible para superar cualquier depresión. Algo parecido me pasa con los DVD's y blu-rays, creo que nunca haré una renta en internet, por las mismas razones que nunca haré una compra en iTunes, al menos no de música.

La industria está en crisis es cierto, pero habemos muchos fanáticos del plástico, las buenas portadas y las ediciones especiales (llamese collector's, deluxe o special editions) que nunca renunciaremos a los placeres hedonistas de tener entre nuestras manos maravillas como una edición de algún clásico europeo de The Criterion Collection, algún box-set de Rhino o alguna reedicion en vinil de The Smiths. Mientras unos cuantos miles sigamos fieles a estos principios no todo estará perdido.

Dylan a través de los Lustros


Hoy el artista más influyente, original, importante, genial, único, polémico, complejo, analizado, etc; de la música del siglo XX -y de lo que va de este- cumple 70 años. Como siempre cualquier pretexto es bueno para revistar su obra. Pero hacerlo de forma aleatoria sería aún más gratuito por lo cual escogeremos alguna muestra de su trabajo con lapsos de cinco años, presenciando los múltiples y radicales de cambios de una carrera agitada y convulsa.


lunes, 23 de mayo de 2011

Nightlands: Covers



Nighlands
[Secretly Canadian, 2001]
4.5

Dave Hartley es el bajista de la muy buena banda War on Drugs. Nightlands es un proyecto alterno, bajo cuyo nombre ha lanzado el single Covers, bautizado así al estar compuesto por dos covers: Trouble del miembro de Fleetwood Mac Lindsay Buckingham, y Big Louise del legendario Scott Walker.

Después de escucharlo, la verdad me quedo con los originales. Por más que Buckingham me parezca detestable (por dios, es más recordado por el tema de National Lampoon's Vacation que por sus breves chispazos de genialidad con Fleetwood Mac) la versión original de 1981 tiene muchas más cualidades que este insípido y dreamy remake. Y bueno... Big Louise es uno de los tantos clásicos de Walker, cuya obra a recibido pocos covers debido a que hay que tener cierto arrojo para intentar reinventar algo tan intimamente ligado a una de las voces más únicas de la historia de la música. Este cover le arrebata el aspecto conmovedor que define al original.

Covers regulares, arriesgados (al menos el segundo los es) pero que sólo sirven de pretexto para revisitar pasados clásicos.


viernes, 20 de mayo de 2011

The Pitchfork 500: 005: 1-1 de Brian Eno


Brian Eno
[Eno]
disponible en Ambient 1: Music for Airports [EG Records, 1978]
,
El ambient es un género musical con un cometido muy claro: perderse en el background, integrarse al ambiente, de ahí deriva su nombre. Es el tipo de música que se escucha en un museo, sobre todo cuando lo expuesto intenta ser vanguardista. Lo que lo separa de la música de elevador, claro, es que debe tener cierta complejidad en sus estructura, y cierta ambición en su razón de ser. No toda la mierda que escuchamos sin notarla es ambient.

A Brian Eno le corresponde el honor, al menos dentro de la historia oficial, de ser el padre del ambient, entre otros tantos géneros. Y es que su carrera es sumamente ilustre, y podríamos dedicar la mayor parte de esta reseña a presumirla y pasar por alto los 16 y tantos minutos que dura este tema... y eso haremos.

Eno comenzó a principios de los 70's como miembro fundador de Roxy Music, pero, gracias a la guerra de egos que libró con Bryan Ferry, sólo logró grabar dos Lp's con la banda (sin lugar a duda los mejores) Roxy Music (1972) y For Your Pleasure (1973). A través de Roxy Music, Eno logró influir en el género en boga por aquel momento, el glam, y aliarse en el futuro con el profeta del género David Bowie, a.k.a. Ziggy Stardust a. k. a. The Thin White Duke. Ya como solista publicó una serie de discos que culminarían en 1975 con Another Green World, en donde mezclaría (de la misma forma que lo haría con The Berlin Trilogy de Bowie en años posteriores) sus inquietudes mas rockers con sus ánimos por expandir su ambiciones ambient. Aunque ese disco sólo es el punto medio, dado que de inmediato se concentraría en el lado ambient con Discreet Music [1975] compuesto en su mayoría por variaciones del Canon de Pacheibel.

Como productor su curriculum es aún más impresionante: Low, "Heroes" y Lodger de Bowie, el début de Devo, Are We Not Men? We Are Devo, los tres LP's fundamentales de Talking Heads, More Songs About Buildings and Food, Fear of Music y Remain in Light y claro, hum, un montón de bodrios super vendidos que incluyen más de la mitad de la carrera de U2...no todo pueden ser logros monumentales.

Como sea, entre tanto coqueteo con la fama, tanta influencia entre los colegas y tanto adjetivo lanzado a la ligera, Eno experimentó en serio con las posibilidades del género que había acabado de sacarse de la manga, lanzando dos discos en 1978 de material relacionado, siendo el más logrado (bueno, siempre es difícil calificar al ambient considerando su propio propósito de pasar desapercibido) el primero Ambient 1: Music for airports, del cual se desprende este tema: 16 minutos de un loop de piano aparentemente estático el cual, sin embargo, fluye a través de un sin fin de variaciones que requieren toda la atención del oyente para ser apreciadas. Pero esto claro, mataría la intención del artista. Simplemente hay que darle play y dejar que la música se confunda con los muros, los aromas y la temperatura, dejar que se disuelva en el ambiente.

Ver También: Brian Eno: Another Green World, David Bowie: A New Career In a New Town

The Pitchfork 500: 004: Trans-Europe Express de Kraftwerk


Kraftwerk
(Hutter, Schult)
disponible en Trans-Europe Express [Kling Klang, 1977]

Tal vez estos cuatro german geeks no tenían idea de que sus experimentos electrónicos terminarían dando a paso a tal número de géneros dispares. Y es que el hecho de que Afrika Bambataa haya sampleado el synth theme de esta canción para su revolucionario Planet Rock, nos da un idea de la importancia histórica de esta canción, del álbum que la incluye y de la obra en general del cuarteto germano.

Kraftwerk comenzcó en la línea del krautrock, a principios de la década, junto a Can, Faust y Neu! (entre otros), pero poco tiempo más tarde, con Autobahn [1974] (el cual fue un inesperado éxito en las listas) decidieron irse más por el lado del ambient y la electrónica, dando forma a un estilo cerebral, mecánico, maquinizado, post-modernista. Aún así, y eso es lo que hace de su obra universal y ligada permanentemente al rock, conservando un toque humano, un anhelo nostálgico que combinaba dos eras a través de la comunión de tecnología y espíritu.

Este tema es el ejemplo claro. Intenta emular un viaje por tren. con el sonido ascendente de los sintetizadores, y las repetitivas e insistentes percusiones electrónicas que harían que fuera una socorrida pero improbable selección en los club europeos, y que de hecho son la parte más importante del legado kraftwerkiano.

el tema también está ligado muy de cerca a una época, se menciona a Iggy Pop y a Bowie, quien por aquel entonces grababan en Berlín, dándole un toque de decadencia, aunque algo cerebral y distante.

el tema se entiende mejor, y les recomiendo que así lo escuchen, como la primera parte de la suite del lado B, del LP del cual toma su nombre.

Ver También: Kraftwerk: The Model, Gary Numan: Cars

lunes, 16 de mayo de 2011

The Pitchfork 500: 003: Street Hassle de Lou Reed

Lou Reed
(lou Reed)
appears on Street Hassle (Arista, 1978)

En 1978 Lou Reed llevaba a cuestas un década convulsa. Tras las glorias underground de The Velvet Underground y el retiro por la decepción de la falta de éxito comercial del grupo, vino el renacimiento de la mano de David Bowie, quien produjo su comeback album: Transformer (1972). Después de eso vinieron varias transformaciones (el título del disco lo advertía con claridad): la sombría narrativa de Berlin (1973), el asalto en directo de Rock 'n' Roll Animal (1975), las atrevidas disonancias noise de Metal Machine Music (1975) y la nostalgia pastel de Coney Island Baby (1976). Las críticas eran dispares, el éxito comercial iba y venía, la leyenda se fortalecía con cada tema, con cada extravagancia, con cada exceso. Como sea hacían falta un par de violas para regresar a Reed a los altares.

Street Hassle es una suite, en la misma vena de A Day in the Life o Scenes from an Italian Restaurant. Reed lo concibió como un monólogo acompañado por un arreglo minimalista: el recurrente riff de las violas, que parece girar sobre su propio eje; las delicadas y precisas intervenciones de la guitarra, los coros que aparecen en el momento indicado. Ahhh, y un participación no acreditada de Bruce Springsteen. El resultado es una muestra de rock art en la mejor acepción del término. Y es que si bien los instrumentos y la duración no podrían estar más alejados de la estética pop de las canciones de 3 y 1/2 minutos, la actitud, entre desafiante y melancólica, encaja perfectamente en la corriente post-punk. Es por eso que Reed es la influencia más directa de la década anterior para la new wave, la no wave y en resumen todas las tendencias de las décadas siguientes.

La canción también funciona a un nivel narrativo. La primera sección "Waltzing Matilda" narra el hecho de una mujer que contrata los servicios de un prostituto, abriendo paso a "Street Hassle" donde la mujer yace muerta en el apartamento de un dealer. Entonces Springsteen hace su aparición, en la colaboración más bizarra -pero afortunada- de la historia del rock, parafraseando su propia Born to Run: "tramps like us, we were born to pay". Al final, titulado Slipaway, Reed se lamenta, literalmente, de la pena que la ausencia de su amante le provoca.

Una canción difícil, que más bien deberíamos llamar experiencia. Exige dedicación y paciencia, pero después de casi 11 minutos, la espera ha valido la pena. Y claro, además funciona como un oscuro y crudo, pero poético, homenaje a la ciudad natal de artista: New York.

The Pitchfork 500: 002: "The Passenger" de Iggy Pop


Iggy Pop
(Rick Gardiner, Iggy Pop)
appears on Lust for Life (Virgin, 1977)

Aquí comienzan los problemas...

1977 fue un buen año para Iggy Pop. David Bowie lo rescató de un olvido prematuro y le produjo dos discos, los mejores de su carrera y de los cuales cualquier tema podría ser incluido en esta lista. Primero fue The Idiot (1977), un disco oscuro de sonido industrial que tiene el negro mérito de haber sido el disco que Ian Curtis escuchó antes de suicidarse, y después Lust for Life (1977) del que se desprende este tema. China Girl, Nightclubbing, Sister Midnight, y de manera obvia Lust for Life, cualquiera de estos temas hubiese encajado aquí. Claro que The Passenger tiene ese riff increíble de Rick Gardiner, atemporal pero a la vez cimentado en la más clásica tradición, y aunque es sumamente accesible (de hecho hace tiempo lo usaron en una campaña de VH1) no lo es de una forma tan obvia como Lust for Life, que, si la lista la hubiera hecho Rolling Stone por ejemplo, seguramente estaría en este sitio.

Como ya dije se trata de un clásico que mira siempre al futuro. Con sus imágenes de autos y ciudades vistas desde los placeres inciertos de la noche nos remite a Chuck Berry y el Chicago de los 50's, pero la fría y distante interpretación vocal de Pop no nos deja olvidar que estamos en Berlín a mediados del 77 en un coche de lujo, con una buena dosis de coca en la guantera, mientras la base rítmica -bajo de Tony Sales, batería de Hunt Sales- provee de motor y combustible al viaje nocturno.

Una buena canción para recorrer bares y olvidarlo todo al día siguiente.

The Pitchfork 500: 001: "Heroes" de David Bowie


David Bowie
"Heroes"
(David Bowie, Brian Eno)
appears on "Heroes" (Au20, 1977)

Y comenzamos...

En 1977 un David Bowie cansado y paranoico, aquejado por un bloqueo creativo y una desbordada adicción a la cocaína, decidió auto-exiliarse en Berlín para, de la mano de un puñado de amigos de nombres ilustres (Brian Eno, Robert Fripp, Iggy Pop, Tony Visconti) trabajar en algunos discos que terminarían por pasar a la historia. Los dos primeros títulos de este colectivo no oficial que aparecieron bajo su nombre fueron Low (1977) y "Heroes" (del mismo año) del cual se desprende este tema. Si bien la selección de este tema resulta obvia, dada su importancia histórica y el hecho de que a pesar de ser innovadora en todo sentido la canción resulta accesible, es cierto que uno puede debatir si Sound and Vision (del mucho más aclamado Low) debió abrir la lista en su lugar. Después de todo esa canción ocupa incluso cronológicamente un sitio más predominante al haber aparecido en Enero del 77.

Como sea lo que "Heroes" tiene de ventaja sobre Sound and Vision es el peso emotivo. Es una canción importante, pesada, en el mejor de los sentidos. Con el trasfondo de un solido muro de sonido conformado por los experimentos quiasi-noise de sintetizador cortesía de Brian Eno y el feedback monstruoso (en el buen sentido) de la guitarra de Robert Fripp, Bowie entrega la que es sin duda su mejor interpretación a lo largo de su difícil y desigual trayectoria. De la inspiración que dio vida a la letra -concebida a posteriori de la base musical- se ha especulado demasiado. La imagen de dos amantes que se encuentran frente al muro de Berlín es sin duda una poderosa imagen romántica que hace que el último verso cobre, de la mano de la intensidad operística de la interpretación vocal, una fuerza que deja el escucha devastado.

Esto es sin duda una de las cumbres del pop. Accesible, sin ser pegajosa, conmovedora sin necesidad de caer en lugares comunes, sencilla sin ser simplona, directa sin perder un ápice de sutilidad. Sin duda alguna una manera insuperable de iniciar un conteo.

Deconstructing the Pitchfork 500

Hace unos cuantos años Pitchfork publicó -para variar, de forma impresa- una lista seleccionando aquellas 500 canciones que mejor representan los cambios (uno quisiera pensar, positivos) en las tendencias musicales de los últimos treinta y tantos años: The Pitchfork 500: Our Guide to the Greatest Songs from Punk to Present. Partiendo del año 77, algo así como el Año Cero: el año del nacimiento del punk, del ambient, de la música disco, la lista viaja, o mejor dicho divaga entre un sin fin de grupos, solistas, colectivos y mc's, intentando escribir algo así como una historia alternativa de la música contemporánea. Como siempre las opiniones pueden diferir (de hecho esa es la razón de que analicemos minuciosamente este libro), pero se agradece que el staff del prestigiado y siempre polémico sitio de crítica musical nos acerque a un buen número de artistas que resultan oscuros incluso para los iniciados. las sorpresas se amotinan: uno se encuentra quien menos esperaba y se queda esperando a que aparezcan los sospechosos habituales. Muchos se preguntaran ¿y The Police? ¿y Queen? ¿y Pearl Jam? ¿y Def Leppard? ¿y Coldplay? bueno es hora de decirlo con franqueza: no son tan buenos como todo mundo dice. En cambio es refrescante toparse con sorpresas agradables, grupo o solistas de cuya existencia no tenías idea y que te dejan preguntándote como has podido pasar tanto tiempo sin haberlos conocido.

Así que nos dispondremos en los próximos meses a primero escuchar y después a juzgar la lista entera, soltando a la ligera adjetivos y opiniones, declarando posibles decisiones alternativas y, como siempre, divagando acerca de todos los temas posibles.

martes, 15 de febrero de 2011

Wire - 154




Wire
154
[Harvest, 1979]
9.2

Debo reconocer que tuve un hard time reseñando en este disco. Lao escuché por primera vez hace una semana, exactamente. Y debo reconocer que se perdió en el background. Pensé que esto no le hacía justicia a Wire, uno de esos legendarios nombres del post-punk, y decidí escucharlo de nuevo, ésta vez completamente atento a cada acorde. Bueno, a cada nota… bueno, a cada sonido. Es difícil de clasificar. Y eso es una delicia. Me remite a Joy Division (su debut Unknown Pleasures no es por casualidad del mismo año) pero mucho más cerebral. Una rola me recordó a Talking Heads.
Wire, por si no lo saben, fue una banda londinense, cuyo debut (Pink Flag) apareció en medio del alboroto punk del 77. Entre ese año y el 19 publicaron tres discos de estudio que son objeto de culto y leyenda. Evolucionaron rápidos los cabrones y por eso tal vez, quemaron todos sus fusibles antes de tiempo.
154 se titula así porque (según ellos) era el número de gigs en los que habían participado. Es un disco desigual, con muchas ideas a medio cuajar. El lp original venía acompañado con un EP experimental. Asi que las últimas 4 rolas son aún más radicales que las 14 primeras, entre las cuales se hallan verdaderas joyas. I Should heve Known Better (nada que ver con la canción de The Beatles) es una conexión perdida entre The Velvet Underground y (de nuevo) Joy Division. Me recordó (y en general todas las canciones de este mismo tipo en el disco) The Gift, el segundo tema de White Heat/White Light. “A Touching Display” es algo asi como un jam post-punk/industrial. Y las rolitas (lo digo así porque son muy breves, típico de los dos primeros discos de l banda) más accesibles como “The 15th” o “Map Ref. 41ºN 93ºW” son clara influencia de todo el sonido “college” de los 80’s.
Este es uno de esos discos que se deben escuchar. Referencia innegable. Al final te quedarás con ganas de volver a escuchar una que otra rola. Y puede que hasta una que otra críptica lírica te aprendas.